Aún estoy excitada con la apertura de mi primer blog y no tengo ni idea de que escribir (estoy abrumada con el universo virtual). Como no procede que el segundo día de apertura del laboratorio, voy a leer una pequeña anécdota de filósofos:
“Un filósofo escéptico de la Academia Nueva, Favorino de Arelate, discutía a menudo con el emperador Adriano, aunque siempre acababa dándole la razón. Un día alguien se lo reprochó y Favorino se excusó diciendo:
- Sería peligroso no dar la razón a quien tiene treinta legiones para defenderla”
Filosofía para bufones. Pedro González Calero
Habrá más raciones de filosofía de aquí en adelante
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