Diario de laboratorio

Tengo una cafetera…

Abril 17, 2008 · 2 comentarios

Hoy me fui de compras! Bieeeen! A comprar una cafetera. Esta mañana me he dado cuenta de lo importante que es en mi vida el café mañanero.

Me levanté con los ojos semi-cerrados y con la alegría de tomarme mi café con leche riguroso pero, horror!, la cafetera no funcionaba!! Se había descompuesto; pensé que era una conspiración contra mí para que no aguantase hasta la última clase del día sin bostezar. Mientras golpeaba sus entrañas contra el fregadero, pensé en todos los culpables de esa catastrófica situación: A., P. mediante gaviotas mensajeras, P, M, con todo el departamento de inorgánica apoyándoles, I, M, N, A que tras leerme el pensamiento y por decidir que no iba al concierto de supersandwich en Vigo, se las apañaron para arruinarme un momento glorioso (notar como la cafeína traspasa mis venas y se deposita en el cerebro o en otros órganos vitales) o los niños de arriba (en vez de comprarme otra cafetera, me compraría arsénico para metérselos en los bocadillos), todo el mundo estaba contra mí!

Pero no, lo que sucedió es que se murió de vieja, tanto trabajar todas las mañanas que no pudo soportar otro café más. Le rendí duelo durante unas horas y la enterré como debía ser: caja de cartón, bolsa de plástico y al contenedor de cabeza.

La nueva cafetera está brillante y radiante esperando a dar los cafés más sabrosos del mundo.

Mañana lo sabré, cuando mi cuerpo pida su ración diaria recomendada

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