El lunes me tocó la inevitable visita al dentista. Tengo sentimientos encontrados cuando voy: me aterra ir por las agujas grandes y deseosas de pincharme (para mí es el peor momento, el de la anestesia, tengo terror a las agujas!!) pero por otro lado, lo paso tan bien que siempre quiero volver. Esto tiene un porqué; como he dicho, tengo pánico a las agujas pero de tal forma que cuando tuve uso de la razón dejé de vacunarme; el lado bueno es que mis padres pueden estar tranquilos porque nunca seré yonki. Me encanta ir al dentista porque es majísimo: lo conozco de toda la vida (es un primo lejano aunque en mi tierra todos somos primos) y cuenta unas historias sobre su adolescencia y el día a día de mi siempre asombrosa aldea que me hacen reír (y puedo asegurar que es difícil reír con la boca adormecida y abierta de par en par pero él lo consigue). Además, cada vez que voy (tampoco os vayáis a creer que soy cliente asidua) me evocan recuerdo de mi infancia, cuando mi madre me llevaba a otro dentista y siempre me regalaba algo: una pasta de dientes, un cuento, una pegatina, un rotulador.. Recuerdo estar diciéndole a mi madre que me llevase al dentista, me encantaba, era feliz con una tontería que me regalase, bueno, incluso ahora si me regalan cualquier tontería me encanta. Me hace muy feliz que alguien se acuerde de mí.
Visita al dentista
Abril 23, 2008 · 3 comentarios
Categorías: Personal
Etiquetado: Visita, dentista, anestesia, regalos
3 respuestas so far ↓
siquemyasser // Abril 24, 2008 en 1:29 am
engo pánico a las agujas pero de tal forma que cuando tuve uso de la razón dejé de vacunarme; el lado bueno es que mis padres pueden estar tranquilos porque nunca seré yonki.
XD xD
milaboratorio // Abril 24, 2008 en 7:30 pm
No te rías que es verdad!Hasta para ser “drojadito” hay que valer…
siquemyasser // Abril 25, 2008 en 1:41 am
Me causó gracia, es el lado positivo de no gustarle las agujas no seras nunca yonki XD
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